Acaba de comenzar el regreso del turismo. Las próximas semanas van a ser claves para que este regreso venga acompañado de una mayor concienciación. ¿Será este nuevo turismo verdaderamente sostenible?

Durante estos días el mundo ha tenido los ojos puestos en FITUR. Nosotros hemos tenido la oportunidad de darnos una vuelta, conocer las propuestas y compartir nuestra visión y varios de nuestros proyecto.

Fuimos hasta allí con una reunión programada con Pedro Carrasco, gerente de CV Activa, para hablarle de nuestro estudio de la normativa nacional, iniciativa que le encantó. También planteamos una colaboración entre Logtrip y CV Activa con la que promocionar a todas las empresas de la asociación. Este acuerdo tomará forma durante los próximos días y esperamos que se materialice antes del inicio de las vacaciones de verano.

Turismo, confianza y sostenibilidad

Durante nuestra charla pudimos demostrar nuestros mecanismos actuales para la gestión de la confianza. También hablamos abiertamente sobre nuestro proyecto TRUST, tanto con CV Activa como con otras asociaciones, administraciones autonómicas y oficinas de turismo de otros países.

Todos aquellos con quienes hemos compartido la visión de TRUST la han validado y han demostrado interés en participar activamente en este proyecto. Esto nos alegra y llena de energía. TRUST es un proyecto en desarrollo pensado para involucrar a multitud de actores en la generación de un turismo fiable y sostenible. TRUST también aborda activamente la lucha contra el intrusismo y la competencia desleal desde una perspectiva diferente y gracias al uso de tecnologías de vanguardia.

FITUR ha sido para mí el final de un sprint muy largo y hoy, mientras escribo estas líneas, estoy disfrutando de unos días alejado de la rutina en compañía de mi familia. Toca reponer fuerzas, reflexionar. Toca prepararnos para la siguiente etapa.

Concienciar y dar ejemplo

He podido observar con una mezcla rara de sentimientos que la vuelta a la normalidad nos ha devuelto a las conductas incívicas, a la falta de respeto y a la contaminación de tierra, mar y aire. No tenía que haber sido así, además, ¿es cosa mía o sucede ahora más que antes?

Tenía la esperanza de que la pandemia y los confinamientos ayudarían a sentar las bases de comportamientos, de modelos de vida y de sociedad más sostenibles. Estaba convencido de que esto sería clave para el regreso del turismo, un turismo más sostenible. Sin embargo lo que veo me lleva a pensar que no vamos por el buen camino. Voy a poner varios ejemplos.

Nuevas generaciones

Cuando yo era niño el cielo era azul y la noticia era la polución. Había gente que no cuidaba el entorno y que apagaba colillas en la playa pero la playa y el mar estaban limpios. Encontrar un sitio asquerosamente sucio no era corriente. La gente joven ha nacido en un mundo castigado por la acción de sus predecesores, con cielos grises, marrones, y mares y océanos llenos de plásticos, envenenados y con suciedad en casi cada rincón de la tierra. Creo que esta es la causa de que no les moleste tanto como a nosotros ver o dejar sucio un lugar bonito.

Muy cerca de donde yo vivo, en Paracuellos de Jarama, hay un mirador desde el que hay unas vistas geniales de Madrid y desde dónde se puede disfrutar de los mejores atardeceres sobre el Skyline. Este lugar se ha ido convirtiendo durante este año en un parking cada vez más grande y cada vez más lleno de grupos de jóvenes que tarde tras tarde, y pese a las restricciones, se juntaban de botellón. No quiero entrar en apoyar o criticar ese comportamiento porque yo en su lugar hubiera actuado igual. Al igual que aumentaba el número de grupos que se juntaba en ese lugar han aumentado los desperdicios y las basuras diseminadas por todo el campo alrededor.

Yo habría organizado las limpiezas y habría procurado dejar aquel lugar más limpio que cuando llegué. Siempre lo he hecho, también cuando era yo el que organizaba los botellones. Por suerte somos muchos los que sufrimos al ver degradarse lugares bonitos. He visto que pese a la inacción del ayuntamiento se han organizado batidas y grupos de vecinos han limpiado y limpian la zona.

Nosotros mismos, buena parte del equipo de Logtrip, hemos tenido sesiones de equipo que han consistido en limpiar zonas que han sufrido innumerables botellones y quedadas furtivas durante el último año. Muchos kilos de basura, muchas bolsas llenas hasta arriba de latas de cerveza y muchas litronas rotas… Y el sábado que viene hemos organizado otra.

Los que hacemos esto no queremos medallas. No necesitamos premios ni reconocimiento, nos valdría con que quienes ensucian, en general gente joven, entiendan que sus actos tienen consecuencias. ¿Podemos culparles por ello?


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